La Selección Española de Futbol Sala subcampeona de Europa.

Sólo un doble-penalti a menos de un minuto para el final de la prórroga ha privado a España de un título que ha merecido llevarse. “Mi mejor jugador es el equipo” afirmaba el seleccionador español antes de la gran final y la máxima la ha mantenido hasta las últimas consecuencias una selección que se ha ganado el derecho a entrar en la historia de nuestro deporte luchando hasta la extenuación en su novena finalísima continental.

José Venancio López repetía el mismo quinteto de los tres últimos partidos y antes del minuto Ricardinho preparaba su primera diablura al aprovecharse de una recuperación en ataque para batir a Paco Sedano e inaugurar el marcador.

Golpe bajo de inicio que sólo el carácter campeón de España podía superar con mucha paciencia y un paualito cambio de dominador durante un primer tiempo muy táctico.

Las arrancadas de Pola y Lin llevaban el primer peligro a la portería lusa, mientras los de Jorge Braz se interponían en las líneas de pase españolas provocando opciones que Paco Sedano abortaba multiplicándose con sus despejes.

Súper Paco cantaba la hinchada española con Ricardinho poniendo a prueba al de Móstoles con una vaselina estratosférica a la que el meta respondía con su estirada.

Parecía que Portugal iba a llegar con ventaja al intermedio, pero a menos de un minuto para el descanso Lin conectaba con Marc Tolrà y el de Vilasar de Mar, una de las revelaciones españoles en la Eurocopa, cruzaba ante André Sousa para recuperar las tablas.

Portugal forzaba la prórroga con portero-jugador y luego el doble penalti de Coelho decidía la final

En la reanudación una doble oportunidad para Miguelín y Pola estaba a punto de voltear el electrónico prácticamente en la primera acción.

Portugal lo intentaba tirando de estrategia, mientras se iba cargando de faltas. André Sousa le sacaba un remate a bocajarro a Joselito y Coelho sacaba astillas del larguero español.

Carlos Ortiz mostraba galones en defensa atrayendo remates como un imán y entrábamos con todo igualado en el último cuarto con Ricardinho estrellándose ante un inconmensurable Sedano y Miguelín enviando al poste su trallazo.

Entonces, otro arma del equipo como la estrategia evidenciaba todo su poder en una falta que Tolrà ponía para la aparición a la vez ensayada y providencial de Lin, quien remataba sin remisión a las mallas.

Faltaban ocho minutos. Ocho minutos de sufrimiento y solidaridad, con paradas imposibles de Sedano a Ricardinho, un doble-penalti de Miguelín al larguero y un tanto de Bruno Coelho a minuto y medio del final con Portugal tirando de portero-jugador.

De nuevo, otra prórroga como en semifinales, con España dominando de inicio y André Sousa sacando balones imposibles a Miguelín con los lusos jugando siempre al límite del doble-penalti.

Los colegiados podrían haber señalado alguno a favor de España, sin embargo lo hicieron para los portugueses a menos de un minuto del final de la prórroga para que Bruno Coelho sentenciase el duelo.

España ha merecido ganar como un equipo y no ha podido hacerlo finalmente siendo uno ejemplar. La Eurocopa se marcha a tierras lusas, pero estos jugadores han vuelto a ganarse el corazón de los aficionados. Vendrán otros torneos y el espíritu de grupo permanecerá.

Fuente: sefutbol.com